Por Ricardo Velázquez Jr.

Felipe Moreno, mejor conocido como Jelipe, es el porrista non del beisbol mexicano.

Todo comenzó el martes 14 de abril de 1964 en el recordado Parque Cuauhtémoc de la Calzada Victoria en el primer juego de la serie de Sultanes contra Diablos Rojos del México, que, con figuras como Leo Rodríguez, Miguel Fernández “Becerril”, Ramón Arano, Alfredo Ortiz, y otros jugadores estrellas más, apaleaban al Monterrey, no era para menos, ese año México sería campeón dirigido por Tomás Herrera. Mientras eso pasaba en el DIAMANTE, unos jóvenes capitalinos que estudiaban en el Tecnológico de Monterrey, arengaban a la Tropa Escarlata con sus característicos timbres de voz y su peculiar tonito, mientras que los locales contemplaban impávidos el juego.

Felipe en sus tiempos mozos

De pronto, un joven oficial de Tránsito de Monterrey, muy aficionado a los Sultanes brincó de su lugar. Era Felipe Moreno Buentello.

“Me dio coraje que aquellos 20 eran los únicos que gritaban. Entonces me levanté y dije ‘vamos raza, a aventar una porra’ y la gente me siguió”.

Poco a poco los gritos visitantes fueron quedando opacados y así empezaba una gran trayectoria en la animación beisbolera que ha trascendido a través de los años.

“Ahí empecé y ahí seguí, seguí y seguí. Me dio gusto que la gente me siguiera y que no me hayan tomado como un loco”

Felipe Moreno

Felipe Moreno nació el 26 de mayo de 1940 en García, N. L., y es Comandante retirado de Tránsito de Monterrey, es padre de seis hijos procreados con su esposa Librada Ríos.

“Nací el 26 de mayo de 1940, en aquel entonces Villa de García”

El Gran Jelipe

Él tiene muchas anécdotas a través de todos estos años, que lo ubican en un lugar especial entre la fanaticada beisbolera de todas las plazas, tanto de verano como en la Liga del Pacífico, en donde también ha llegado a actuar.

Jelipe al centro con su Porra Femenil en 1993

El porrista de mayor trayectoria en el beisbol mexicano preparaba sus rutinas con personajes como “Doña Profunda”, políticos de cada época, acompañado mucho tiempo de su compadre Luis Vidaurre “Resortes” y alguno que otro patiño improvisado de su porra.

Con Mario Bezares en mediados de los noventas

El presidente del equipo Monterrey era Anuar Canavati y el apoderado era Fernando Leal, quienes le entregaron la entrada libre (cosa rara en el comerciante) a él ya otras 20 personas, naciendo así la Porra Oficial de Sultanes.

Mario Fernández, el popular locutor regiomontano que daba vida en las radionovelas de la época al “Ojo de Vidrio”, lo bautizó como Jelipe, como el hijo de una comadre del afamado personaje.

Fue a Cuba con Sultanes sorprendiendo a los aficionados cubanos, que no estaban acostumbrados a ese tipo de espectáculos, haciendo las delicias de toda la isla.

Con el ídolo de la fanaticada; Karim García

Era común ver en la calle uno de sus automóviles de colección, un Plymouth verde o el Ford Galaxy 500, adornados con letras grandes y llamativos colores frases como “Gran Jelipe”, Vamos Sultanes, y más.

Varias veces ha estado hospitalizado porque su edad no le permite tantas emociones, hasta infartos a sufrido, pero él no se desanima.

En años recientes ha sufrido una baja en su salud, pero el espíritu beisbolero no lo pierde ni lo perderá, porque él es El Gran Jelipe, el porrista número uno del beisbol mexicano.