Ha partido un gran hombre, un mejor amigo.

Ha muerto Juan Filizola González.

Litografía con filtros de Juan Filizola en el Salón de la Fama original

Al saberlo entristecí de inmediato y de entre varios recuerdos vividos, vino a mi mente este, que ahora les comparto.

Corría el año de 1996, cuando luchaba por mantener la publicación de la revista Hit & Run y una de las estrategias que hice, fue formar un “Consejo Editorial”, al cual me hizo favor de pertenecer Juanito Filizola. Por esas fechas había un periodista que decía las cosas muy a su manera, sin importar lo que dijesen los directivos. Críticas acertadas, pero que no gustaban a ciertos magnates del beisbol, como por ejemplo, a Pedro Treto, quien una vez me dijo “No Ahijado; este muchacho nos tira muchas pedradas, es piedrodista”…

El caso es que mi amigo periodista criticó al Salón de la Fama, que empezaba a dirigir Juan Filizola, quien en la primera oportunidad en que nos topamos me dijo; “Tu amigo se está pasando, está mal informado” – expresó molesto: “Dile que venga, que aquí le aclaro sus dudas”.

Días después se topó con mi amigo y lo invitó, con su florido lenguaje característico, a que fuera a su oficina del Salón de la Fama.

Mi amigo me invitó a ir con él, como apoyo. En la reunión, nos explicó Filizola los procesos, las razones y los tabuladores de cada candidato a ser entronizado. Fue favorable toda esa charla, muy constructiva.

Casi al final nos preguntó que si formábamos parte del Comité Elector, lo cual contestamos negativamente, por lo que hizo traer unas formas impresas para hacer la solicitud de ingreso.

Rudy Sandoval acompaña a Juan Filizola en la entronización del 2012

Fueron aceptadas, y desde ese año estamos dentro del Comité Elector del Salón de la Fama, por invitación expresa de Juan Filizola.

Un gran hombre, directo y sin pelos en la lengua. Deportista, cuidaba el físico, nunca se pasó de kilos, tenía costumbre de en la hora de comer, de apartar unos minutos para trotar en los campos de SCyF.

Analista de asuntos varios, relacionados con el deporte, hasta los Rayados lo llegaron a consultar en algunas ocasiones.

Cuando la mudanza del Sagrado Recinto a Culiacán, él, a pesar de estar dentro de la organización cervecera, internamente lo consideraba un desacierto. El tiempo le dio la razón, ya que de alguna manera Cervecería sin manifestarlo públicamente como error, si corrigió rumbo, incluso apoyando al nuevo Recinto de la Fama en esa época de transición.

El tiempo avanza inexorablemente y se lleva, poco a poco a los amigos, que van cumpliendo su ciclo en esta vida. Hoy le toca a Juanito, quien entrega buenas cuentas en lo personal y en lo profesional. Siempre será recordado de manera más que agradable.

Descanse en paz el amigo Filizola.